El primer mes de trabajo con Goticemilk me dejó claro que el tratamiento subcero no es un añadido decorativo. Aplicamos criogenización controlada a una matriz de acero D2 que usamos para troquelado de chapa de 6 mm. Antes del tratamiento, la matriz empezaba a mostrar desgaste prematuro alrededor de las 8.000 piezas. Después del ciclo a -120°C con revenido posterior, la misma matriz superó las 11.000 piezas sin necesidad de rectificar. La diferencia no fue solo en duración: la calidad del corte se mantuvo más estable durante toda la tanda. No esperaba un cambio tan medible en tan poco tiempo.